-Esto..¿quién eres?
Enfrente suyo, un chico más o menos de su edad, de pelo castaño y alborotado y ojos verdes la mira, con una cierta preocupación en los ojos.
-Oh, yo soy Adrián. -"dios, ¡que guapo es!" piensa Natalia- Estoy trabajando estos días en la cruz roja, te he visto y he pensado que... bueno, te ha picado una medusa ¿no? Lo mejor es que me acompañes, a ver que puedo hacer...
-Eh...oh, ¡sí claro!
Adrián acompaña a Natalia a la caseta de la cruz roja, que está completamente vacía, y tiene ese holor a hospital tan conocido por ella. Le indica donde debe sentarse, le cura la herida, y empieza a vendarsela, desde medio brazo hasta el comienzo de la mano.
-Bueno, si te lo quitas en un par de días, estará curado.
Le sonríe. Deja vez una perfecta dentadura, de un blanco de los de anuncio. De nuevo Natalia se emboba mirándole.
-¿eh..? ¡Ah, sí, claro, claro!
-¿Vives por aquí? No recuerdo haberte visto...
-Sí, por aquí cerca.
-Mmm..¿Te apetece quedar un día de estos?
-¡Por supuesto! Quiero decir.. sí, estaría bien...
Vueve a sonreir para ella.
-¡Entoces ya nos llamaremos!
Intercambian móviles y se despiden. Natalia llega a su casa. Antes de subir piensa en Adrián, en su sonrisa... un escalofrío. Está deseando llamarle.
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